Tarde de osos

Mi mundo da vueltas como una marioneta sin sorpresa,
el dolor es mi único amigo fiel,
los pronadores me odian pues yo quemo sus pijamas,
y por más que tenga deseos yo los debo reprimir.

Campo de conjeturas con las cosas que yo digo,
un antihistaminico me da el habeas corpus que tanto necesito,
en algún momento se detendrá el dolor, pero yo no espero ese momento,
cumplo treinta y aún es el tercio, no puedo sucumbir hasta el siguiente equinoccio (o me equivoco?)

Un infinito trance por el ser querido que no ha partido,
la necesidad de sentir algo si todo ha desaparecido,
la familia que no es familia es un fruto perdido,
es el hambre que no se llena con cucharas de vacío.

Hipocresía que me has hecho! si fuiste capaz?
Me volví tu discípulo en una tarde de osos (una tarde sin paz),
créeme cuando te diga que me ha robado un coloso,
así como yo te digo que soy feliz, aunque me sienta solo. 

 

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