Recuerdos sin querer

No llores sin sentido, que sea sentido tu llorar.  No peques por desengaño, que el desengaño no te haga pecar. No beses si no es por amor, que el amor sean los besos que das. Cuando mezclo los colores en mi mente tú serás. Entre margaritas de azul y blondas doradas de un fuerte Green. Consigo llamar tu atención, cuando me meto la Luna en el bolsillo.

Y yo soy tan sencillo, como esa vieja sábana describiendo la tarde. En la sala de zócalo blanco y recuerdo triste. Junto a un oxidado latón que hacía las veces de estufa. Donde mi madre cocinaba ese arroz tan rico y blanco. Tanto que su sabor se me quedo en los labios. Y su ternura me abriga en las noches que quiero olvidar.

Consigo sacar el smog de la casa, a un aparente estado inmortal. La tarde es de los gritos que siempre son tan inoportunos. Las cosas de la sala se mueven, serán los fantasmas recuerdo que decías. La casa vacía me hace extrañar, eso que tanto yo daba por conocido. 

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