A Elsa Bustamante (poetisa peruana)

¡Querido Dios no me dejes ser espúreo! 

Yo casi a mis treinta, me enredé en tu Agonía y fin, me conmoví hasta la afrenta, por la dureza de un alhelí. Y tú tenías tanta razón, no sabemos lo que somos hasta el final, y yo buscando una paralelepípedo de canción, algo que calme a estas fieras (a todo mi mal). En una cosa puede equivocarse (disculpe Usted), el final es un déjà vu material, y la memoria no parará hasta ahorcarse, pues la desidia nos quiere matar. Si es el tiempo con la cervicalgia, la miopía que nos aleja la credulidad, me ha regalado unas palabras de tolerancia, que prometo hacerlas siempre recordar. Agonía y fin, no es más, que el inicio de todo.

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