Durmiendo no vives en mí

A veces me siento, tan anormal. Frágil como un comentario desatinado, en el cementerio de los recuerdos. Como el intenso frío que no me permite desnudar mis sentimientos, y te veo, tan silente, tan Amor. De los dos, tu eres el más honesto y me muestras lo que soy, sin esperar que te diga nada, es más, tu comprendes mi mal humor y lo haces un carnaval. 

Pero a veces desato mi estúpida furia y te vuelves ojos tristes, soy un imbécil soy un imbécil completísimo. A veces quisiera no ser tan imbécil, no recuerdo la última vez que dormí bien, allá por los años en que me arropaba mamá con sus seguros brazos. 

Ya me ves, otra vez, con la tonta melancolía que no resiste tu memoria, seguro te reirás de mí, estoy seguro en mis adentros, es el pago que tengo que hacer, pues yo también fui tu en mi momento, era eterno, invencible e inmortal. 

Seguro seré tu martirio, seguro seré tu exabrupto, pero lo que nunca seré de ti es un comentario vacío, una vida sin recuerdos, un pasaje sin anécdotas, porque ahora mismo, eres mi principal novela, mi más dulce cuento y mi final feliz.

Comentarios

Entradas populares